Incluso la UE está negándose al corte de internet por las descargas
ilegales y, sin embargo, Obama pretende ponerse firme en la ley
antipiratería. ¿Porque tienen puntos de vista tan dispares?
En el caso de los Estados Unidos, hay que tener en cuenta que la
producción cultural supone una parte muy importante de sus
exportaciones, y es el soporte de toda una industria importantísima
basada en cuestiones que están perdiendo su sentido a pasos
agigantados, como esas ventanas de explotación que permitían vender el
mimso producto en muchos mercados sujetos a condiciones y calendarios
diferentes. Que el gobierno norteamericano intente preservar este
negocio, que tiene una gran influencia en el modelo de colonización
cultural del mundo en su conjunto, entra dentro de lo razonable.
El problema es que, en realidad, los argumentos que emplea son falsos,
tan falsos como la premisa de tu pregunta: descargas ¿ilegales?
¿Piratería? ¿De qué estamos hablando? Las descargas no son ilegales en
España, por ejemplo, y en los países donde erróneamente las consideran
como tal, llevan ya varios años dándose cuenta de que la vía de la
ilegalización es simplemente absurda, porque no se puede ilegalizar
aquello que no se puede ni se podrá nunca controlar. Las descargas en
Estados Unidos o en Francia, países en las que se persiguen con saña,
no han disminuido con el tiempo. Lo único que hace disminuir las
descargas es la competencia de otras propuestas que el consumidor
encuentre atractivas, como es el caso de Suecia con el fenómeno
Spotify. La batalla del lenguaje también es importante: ¿piratería? En
estos tiempos, piratas son unos señores que irrumpen a mano armada en
barcos en alta mar, los secuestran, amenazan a sus tripulantes, y
reclaman el pago de un rescate. Nada de eso ocurre en Internet. En la
red hay pacíficos ciudadanos descargándose archivos para su consumo
personal, sin ánimo de lucro, y eso no debe estar sujeto al pago de
derecho de autor alguno, porque no hay explotación económica de la
obra. Internet ya es considerado en algunos países un derecho
fundamental, pronto lo será en muchos más, y pensar en condenar al
ostracismo digital a los ciudadanos porque hicieron clic en un enlace
para descagarse una obra es algo digno de un razonamiento medieval,
infantil, absurdo a día de hoy.
Por otro lado, hablando de una forma más general, ¿cree que la presión
de internet está cambiando la forma de tomar decisiones de las
autoridades? ¿Pueden compararse a las manifestaciones multitudinarias?
La presión de Internet es la expresión de la voluntad y
pensamiento de un número cada vez mayor de ciudadanos que deciden
volcar en la red una parte cada vez más importante de sus vidas, no
como sustitutivo de la vida offline, sino como complemento de ésta.
Para un gobierno, ignorar la voluntad de una parte importante de la
ciudadanía expresada a través de la red supone una actitud
antidemocrática, que no puede ser sostenida sin un argumento muy
potente detrás: no se trata de "hacer lo que dice la red", pero sí de
tener en cuenta sus tesis y opiniones, de responder a sus inquietudes,
de reaccionar a sus quejas. Lo que el gobierno español ha hecho con la
Ley de Economía Sostenible, ignorar completamente a Internet en la
presentación del mismo cuando había sido claramente el tema más
polémico durante la tramitación del Anteproyecto, es completamente
inaceptable, y supone un desprecio a la ciudadanía que en el futuro los
gobiernos no se podrán permitir.
Las condiciones del ADSL en España en relación con el ADSL en el
resto de la Unión Europea es el otro tema polémico de moda. ¿Qué opina
de la situación española del ADSL?
El panorama de la conectividad en España está condicionado por
la privatización del antiguo monopolio de las telecomunicaciones que se
llevó a cabo en 1992, en unas condiciones que provocaron la aparición
de un operador incumbente de poder ilimitado, estrechamente conectado
con el poder político hasta el punto de poder tener incluso un
regulador que le permitía hacer y deshacer a su antojo, en el contexto
de un mercado de nula competencia, y con escasísimos incentivos para la
inversión en nueva infraestructura. Como bien afirmó la Comisaria
Europea para la Competencia, Neelie Kroes, cuando impuso a la compañía
una multa récord de 152 millones de euros, "Telefonica provocó un daño
a los consumidores y los negocios españoles, a la economía española en
su conjunto, y por extensión, a la economía europea". A estas alturas,
en pleno 2010 y cuando muchos países de nuestro entorno llevan años
invirtiendo en llevar fibra a los domicilios, en España seguimos
teniendo accesos mediante ADSL, con A de Asimétricos, que provocan que
la tarea de subir un vídeo a YouTube o una foto a Flickr sea como un
dolor de muelas, que dificultan muchas de las ventajas de la llamada
Web 2.0, y que sin embargo, tienen al Secretario de Estado, Francisco
Ros, paseándose por el mundo hablando de un Plan Avanza que por lo
visto ha sido buenísimo. La pregunta es más que evidente: ¿buenísimo
para quién?
Por lo que a usted respecta, ¿cuál es la importancia de la
calidad del ADSL? Según hemos podido ver en su blog, y tal como se
explica en su libro “Todo va a cambiar”, la interactividad 2.0 en
internet ya empieza a ser imprescindible para el futuro de la
comunicación, por lo que una buena conexión asequible para todo el
mundo debería ser, ¿prácticamente una primera necesidad?
Una conexión con buena velocidad en ambos sentidos es fundamental para que se puedan desarrollar muchas de las ventajas de Internet. En la concepción de muchos políticos, Internet es como una televisión, con ciudadanos que se ponen delante de la pantalla y simplemente van cambiando de canal, en actitud totalmente pasiva, sin producir contenido ellos mismos. Al político medio, a la industria de los contenidos o al ejecutivo de la empresa de telecomunicaciones tradicional, eso de la Web 2.0 le provoca calambres. Las conexiones a Internet no sólo deben ser rápidas, sino además, ser rápidas en ambos sentidos, porque en condiciones de elevada asimetría, la capacidad de producción de contenidos por parte de los ciudadanos se ve severmente dificultada. En algunos países ya se está definiendo una conexión a Internet a velocidad razonable como una primera necesidad para los ciudadanos, y esta tendencia no hará más que crecer en el futuro. El ostracismo de la red, en el futuro, será peor que el exilio o la cárcel.
Cristina Puigbert, MyBestOption, Libres de Elegir
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